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14 mayo, 2014

Golpes de calor: ¡¡peligro!!

Imagen: ©Seth Casteel

¿Qué es?

El golpe de calor es un problema muy grave que afecta, sobre todo, a perros y gatos de razas braquicéfalas (animales chatos), más en jóvenes y mayores y de capa oscura. En el gato es más difícil que se dé porque ellos suelen lamerse continuamente y esa saliva hace que mantenga un poco más fresca la temperatura corporal.

Es un problema que suele ocurrir en verano o en épocas donde la temperatura sea muy alta y haya un grado de humedad elevado. Los animales no sudan, y el intercambio de temperatura lo realizan a través del jadeo y por una leve sudoración de las almohadillas. Es por esto que en lugares donde no exista una buena ventilación y ambiente fresco, se produzca un consumo rápido de las reservas de azúcar y sales minerales, provocando un colapso interno que puede acabar con nuestra mascota en apenas 15 minutos.

Nunca debemos dejar a nuestras mascotas en un coche ni en sitios de reducida ventilación, pues estaríamos exponiéndolo a padecer un golpe de calor.

Campaña de una protectora americana advirtiendo del peligro de dejar a nuestras mascotas en el interior del coche en está época: “El calor mata” ¿24 grados fuera? ¡¡ 48º grados dentro!! Un coche aparcado no es una nevera”. © Petpardons.

¿Cuales son los síntomas?

Los síntomas que podemos encontrar en un golpe de calor son muy variados, entre los que destacan:

  • El animal está más perezoso y sin ganas de moverse.
  • Su respiración es rápida o costosa y las mucosas de las encías y de la conjuntiva están azuladas.
  • Temblores musculares e incluso vómitos.
  • Le aumenta el ritmo cardíaco.
  • Se tambalea.

Y si no se trata a tiempo, puede complicarse y ver:

  • pequeñas manchas de sangre en la piel.
  • que padezca una hemorragia gastrointestinal.
  • que sufra una insuficiencia hepática o renal.
  • que se vea afectado por un edema cerebral.
  • que le fallen los órganos.

¿Cómo debemos actuar?

La temperatura corporal de un perro y gato sano suele estar sobre los 38.5 ºC, y en un golpe de calor puede superar los 42ºC. Por tanto, tenemos que bajar esa temperatura pero no de cualquier forma ni bruscamente.

  • Para bajar la temperatura corporal del animal deberemos llevarlo a un sitio fresco y aplicar frío en las zonas más importantes, como son la cabeza, el cuello, las ingles y las axilas. De este modo, refrescaremos la sangre que va hacia el cerebro, evitando un posible daño cerebral, y bajaremos la velocidad de la respiración.
  • Deberemos poner al animal bajo un chorro de agua (no muy fría) y humedecerle la boca sin obligarle a beber, puesto que puede que sea incapaz de tragar o que mucha agua lo ahogue. 
  • Si queremos que el frío le cale rápido, podemos ayudarnos con ventilador o le podemos pasar cubitos de hielo por la nariz, las axilas y por los lados del cuello.

Aunque todo esto está muy bien, debemos llevar a nuestro animal al veterinario lo más rápido posible para que se le administre un tratamiento médico urgente.

¿Cómo podemos prevenirlo?

Para evitar que nuestra mascota sufra un golpe de calor hay que actuar con sentido común, pero no está demás recordar una serie de pautas como son:

  • Dar de beber al animal regularmente para evitar la deshidratación. El agua se debe renovar a menudo y se debe administrar en pocas cantidades.
  • No dejar al perro o gato encerrado dentro del coche.
  • Sacar a pasear al perro en los momentos de menos calor y evitar que haga mucho ejercicio.
  • No encerrar al perro o al gato en una habitación pequeña sin ventilación.
  • Si el perro vive en el jardín, debería tener una sombra en la que cobijarse.
  • En verano, es mejor darle la comida al perro por la noche porqué después de comer, los perros, son más propensos a sufrir colapsos.
  • En caso de salir de viaje, es aconsejable llevar abundante agua y hielo. Si vemos que el animal se estresa, podemos colocar en el suelo del trasportín, toallas húmedas.

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